viernes, 22 de septiembre de 2017

La luz equinoccial en iglesia de Santa Marta de Tera, Santa Marta de Tera-Camarzana de Tera

Acabamos de cruzar uno de los equinoccios, el de otoño, en nuestro hemisferio norte. Como ocurre en estos momentos que marcan el paso de una estación a otra, ya sean equinoccios o solsticios, el conocido como astro rey busca iluminar distintos elementos, en lo que no parece una mera casualidad y que demuestra una gran precisión a la hora dar vida a distintas creaciones. Muchos de los constructores de iglesias y templos, como lo hicieron antes los de dólmenes, crómlechs y menhires, situaban sus creaciones de forma que cualquiera de estos cuatro momentos clave en el año, el Sol pudiera iluminar un lugar concreto con una fuerte carga simbólica.
Así tenemos un ejemplo más en la iglesia románica de Santa Marta de Tera, población perteneciente al municipio zamorano de Camarzana de Tera, en la comarca de Benavente y Los Valles. Iniciemos la nueva estación en Iberia Mágica con esta llamativa conjunción entre luz solar y capitel.

Foto: historiadesdebenavente.blogspot.com

Fuente: historiadesdebenavente.blogspot.com

Cada equinoccio, un rayo solar ilumina el capitel del alma salvífica, situado en el presbiterio, en el lado de la Epístola. Se trata de un fenómeno similar al de otros templos, como el de San Juan de Ortega (Burgos), sin duda uno de los más conocidos.
En los últimos años muchos son los curiosos y estudiosos que se desplazan a Santa Marta para presenciar el fenómeno. Se ha podido presenciar hace unos días en el equinoccio de primavera. Pero volverá de nuevo en otoño. En primavera tiene lugar a las 9,00 h. de la mañana y en otoño a las 10,00 h., por aquello del cambio de hora.
De todos modos, no hay que esperar tanto para ver la iglesia, una joya en el Camino de Santiago por el valle del Tera desde Benavente hacia tierras de Sanabria y, desde aquí, por Orense, a Compostela.
La imagen del Santiago peregrino, con bordón y zurrón en banderola, con vieira prendida, nos indica el Camino de las Estrellas.



Escudo de Camarzana de Tera


jueves, 21 de septiembre de 2017

Antigua sacralidad alrededor del Monasterio de Valvanera, Anguiano

Nos acercamos a los pies del Monte de San Lorenzo, el cual ya visitamos en los inicios de este blog, hace más de ocho años. Estamos en la Sierra de la Demanda, en el término municipal de Anguiano, donde se celebra la famosa danza de los danzadores de zancos. Allí, como decimos, se encuentra el Monasterio de Valvanera, el cual tiene una leyenda, como tantas otras existentes en multitud de lugares, de aparición de una imagen de la Virgen, Nuestra Señora de Valvanera, según la cual se dice que un tal Nuño, que posteriormente fue santificado, la halló, junto a una fuente de agua que se decía milagrosa, que se encontraba a los pies de un roble. Encontramos ahí, claramente, dos elementos de culto ancestral, como son el árbol -más concretamente el roble, con la gran sacralidad que éstos tenían- y una fuente o manantial de agua. Este lugar fue el escogido para construir el citado monasterio. Como hemos dicho, nos hallamos a los pies del Monte de San Lorenzo, una antigua montaña sagrada para los antiguos moradores de aquellas sierras del Sistema Ibérico, con lo que detrás de este mito cristiano, a buen seguro, como siempre decimos, se esconden cultos mucho más antiguos. Ya sabemos que San Lorenzo, según muchos investigadores, supuso la cristianización del dios Lug.
Hemos de decir que existe una hipótesis etimológica, que dice que Valvanera derivaría de la expresión latina "Vallis Venaria", que podría significar "Valle de Venus", aunque otros autores lo traducen como "Valle de las Venas" de agua, por los manantiales existentes, como el mencionado.
Extraemos unas líneas de la Guía de la España Mágica, de Juan García Atienza, un libro tan importante, en su momento, para la creación de este blog, y del cual hacía tiempo que no traíamos alguna referencia a Iberia Mágica.

El Monasterio de Valvanera y la Montaña de San Lorenzo al fondo nevada - Foto: vinoturismorioja.com

Fuente: Guía de la España Mágica - Juan G. Atienza

El escudo de Valvanera no es menos significativo que el mito, en lo que a simbolismos se pueda referir. Una reproducción de ese escudo, que se encuentra en la sillería del coro de San Benito el Real de Valladolid, nos muestra un árbol en cuyo tronco surge una estrella de cinco puntas: el pentáculo de Salomón sustituye a la Virgen en la representación heráldica, lo que la encuadra en un marco de sabiduría tradicional que queda avalada, en el mismo escudo, con la figura de un león que parece guardar el árbol. No hay que olvidar que el valle entero guarda, más o menos escondidos entre robles y hayas, restos de antiguas explotaciones mineras, algunas de las cuales pudieron ser de época prerromana. Se impone la asociación de las explotaciones mineras con un determinado tipo de conocimiento superior, porque sucede en lugares muy distintos -en el Bierzo leonés, en la Andalucía tartesia-  siempre la reminiscencia de viejos cultos se une a las manifestaciones más o menos ocultistas y a la explotación de recursos minerales llevada a cabo en una antigüedad indeterminada. No hay que olvidar tampoco que los oficios mineros van a menudo unidos a ritos iniciáticos arcaicos y, sobre todo, a la marginación, voluntaria o involuntaria, de los que se dedicaban a estos oficios. Aquí, en torno al santuario, es perfectamente posible detectar también restos casi extinguidos de antiguas ferrerías que muy bien pudieron estar en funcionamiento, como las del Bierzo, en la misma época en la que los primeros ermitaños comenzaron a poblar el lugar en busca, por un lado, de la paz espiritual y, por otro, de conocimientos considerados como peligrosos en el ámbito social de un tiempo mal conocido y peor interpretado.



martes, 19 de septiembre de 2017

Cueva de Las Güixas, Villanúa

Seguimos por el Pirineo oscense y continuamos rastreando las huellas de las brujas. Así, en aragonés, güixas significa brujas y a la Cueva de Las Güixas, en el municipio de Villanúa, nos acercamos. Como siempre, un topónimo de este tipo nos pone sobre la pista de antiguos cultos, a pesar de que la leyendas que han llegado hasta nuestros días, hayan demonizado casi siempre este tipo de lugares, como ocurre con el que hoy nos ocupa. Más allá del contenido antropológico e histórico -existe incluso un dolmen en la parte superior de la cueva, lo que supone una pista más sobre su vinculación cultual- es una auténtica joya de la Naturaleza, con un buen conjunto de bellas estalactitas y estalagmitas. Además de morada de brujas, como apunta la leyenda, también lo fue de peregrinos y de carlistas. Por último decir que el texto que acompañamos con la entrada, del cual desconocemos el nombre de su autor, lo hemos hallado en una página de reserva de hoteles. Esto nos enseña la lección de que hasta en el lugar más insospechado, a veces se puede encontrar alguna que otra interesante información.

Hueco de la cueva conocido como La Chimenea. Éste se provocó por el colapso del techo de la cueva hace miles de años - Foto: christianpau.blogspot.com

Fuente: centraldereservas.com

En los alrededores de Villanúa abundan las grutas dejadas allí por el paso de la última era glaciar (hace la friolera de 25.000-30.000 millones de años). Desde entonces, el trabajo del agua, en paciente labor de gota a gota, ha ido excavando oquedades, de diferentes profundidades y dimensiones, en la roca. Una de ellas, localizada en el macizo de Collarada, a las afueras de la población oscense de Villanúa recibe el nombre de Cueva de las Güixas –o, si se prefiere, Brujas-. Con unos ochocientos metros de recorrido, y punteada de estalactitas y estalagmitas –en algunos casos, ambos tipos de formaciones se unen formando columnas- esta cueva debe su nombre a un agujero que ilumina una de las salas que la componen. Cuenta la leyenda que aquí, bajo esta chimenea, las brujas gustaban de hacer aquelarres e implorar al demonio. Se supone que éste era un espacio donde las malignas hallaban las condiciones perfectas para realizar sus ritos y ver a través de la chimenea, la luna y las estrellas, elementos ambos imprescindibles en sus ceremonias. Impresionante en su estructura, con techos que llegan a alcanzar los dieciséis metros de altura, y situada junto a un dolmen, lo que lleva a pensar que aquí se han venido realizando rituales mágicos desde tiempos del neolítico, la combinación de murciélagos, ecos nacidos a partir de las condiciones acústicas de la cavidad y, aquí y allá, figuras pétreas de curiosas formas despertarán, sin remedio, la curiosidad de los visitantes.


lunes, 18 de septiembre de 2017

La Corona de los Muertos, Val d'Echo

Nos acercamos al Pirineo aragonés, al municipio de Valle de Hecho, en castellano, Val d'Echo o Bal d'Echo, en aragonés; y lo hacemos a un lugar que, como otros tantos, hemos conocido gracias a nuestra amiga, la geógrafa, Ana Olivera Poll. En el bosque conocido como Selva de Oza, nos encontramos con la conocida como Corona de los Muertos o Círculo de las Brujas que, en apariencia, son un grupo de piedras clavadas haciendo un círculo, que nos recuerdan a lo que pudiera ser un pequeño crómlech. Esto es, como decimos, sólo en apariencia, pues según se dice estaríamos ante un poblado de unos 5000 años de antigüedad, es decir, uno de los más antiguos existentes en todo el Pirineo. La Corona de los Muertos sería, únicamente, el más vistoso, por llamarlo de alguna manera, del centenar de círculos existentes en este poblado, según se dice, que, posiblemente, corresponderían, por tanto, a estructuras habitacionales o edificaciones de otro tipo. A pesar de ello, según Ana Olivera, la Corona de los Muertos tiene una "alta energía telúrica en su centro", con lo que, quién sabe si no pudiéramos estar ante un antiguo lugar de celebración de cultos en lo que se refiere a este círculo en cuestión. Así, el otro nombre que recibe -Círculo de Brujas- podría ser una prueba de rituales en periodos medievales e, incluso, más cercanos, que a su vez pudieran ser herederos de otros mucho más antiguos, como así ocurre con tantos otros lugares que hacen referencia a brujas o brujos. Pero, con respecto a este particular, estamos entrando, evidentemente, en el campo de la mera especulación.

Foto: elcadodechorche.wordpress.com

Fuente: elcadodechorche.wordpress.com

Con este curioso nombre se conoce un yacimiento situado en la val d´Echo, uno de los valles más occidentales del Pirineo Aragonés. En el paraje conocido como Selva de Oza se encuentran los restos de más de un centenar de círculos de piedras que según los estudiosos podrían corresponder a un poblado de gran tamaño, cuyos orígenes se remontan hace 5.000 años. Si así fuera podríamos constatar que en este lugar estuvo uno de los primeros asentamientos del Pirineo. A pesar de la importancia del hallazgo las investigaciones han sido insuficientes. Una asignatura pendiente para la administración que nos permitiría conocer más detalles y seguro que despejar muchas dudas respecto a este enigmático rincón de Aragón.


sábado, 16 de septiembre de 2017

Cazoletas en Tenadas de Resellana, Salas de los Infantes

Ritxi Ostáriz, en la entrevista que me realizó esta semana para su programa de radio El Libro Rojo, y que hemos enlazado en la anterior entrada, al preguntarme por las cazoletas, mencionó unas de creación natural, según su estimación. Éstas se encuentran en un paraje, del pueblo de su madre, Salas de los Infantes, conocido como Tenadas de Resellana. Estamos en una población y en una comarca, la de Sierra de la Demanda, muy rica en mitología y leyendas y a la que nos acercamos hoy para dar fe de dichas cazoletas, de las que apenas se encuentra información y que, de ser cierta la intuición de Ritxi, quizás no fueran de interés para este blog, pues pudiera ser que no hubieran sido objeto de ninguna ritualidad. A pesar de ello, las traemos para intentar descubrir más sobre ellas y, de esa forma, no cerrar la puerta a otras posibles interpretaciones.

Vista aérea de Salas de los Infantes - Foto: sierradelademanda.com

Sean de factura humana o de creación natural, tanto unas como otras, se cree pudieron ser utilizadas igualmente en prácticas cultuales, así que nunca se sabe; es muy posible que las naturales fueran la inspiración de las que luego fueron realizadas por el ser humano. Ya se sabe que la Naturaleza es la mayor fuente inspiradora y a la que siempre deberíamos imitar. Según nos contó Ritxi, las cazoletas estaban unidas por canales que, por sí mismos, tampoco constituirían una prueba definitiva en cuanto a determinar una posible factura humana detrás de las mismas, pero, aún así, nos han recordado a otros muchos ejemplos de cazoletas unidas entre sí por distintos canalillos, pudiendo así conducir de unas a otras el agua de la lluvia o el líquido de que se tratara.
No hemos conseguido ninguna imagen de estas cazoletas, con lo que hemos ilustrado la entrada con una fotografía aérea de Sala de los Infantes.


Iberia Mágica en El Libro Rojo

Hace dos días tuve la suerte de vivir la bonita experiencia de participar en El Libro Rojo, un programa donde se habla de mitología, etnografía, antropología, folklore y, cómo no, de Historia. Junto con Ritxi Ostáriz, su director y presentador, hablamos de antiguos lugares de culto de la Península Ibérica y también de Iberia Mágica.
No sólo os recomiendo la entrevista, donde trajimos a colación lugares que ya han tenido su hueco en este blog, sino que igualmente oigáis, por supuesto, los anteriores 57 programas -y todos los que han de venir- de este magnífico podcast.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Estela romana y menhir junto a la Iglesia de San Julián, Fariza

Desde que comenzamos a acompañar las entradas del blog con el escudo de las localidades a las que nos vamos acercando, idea que nos dio Miguel E. Lozano, un amigo lector de esta humilde web, es bastante e interesante la información que éstos nos aportan; ése fue precisamente el fin u objetivo principal que nos apuntó Miguel a la hora de ilustrar las fichas de tal forma. Así el escudo de Fariza, población de la comarca zamorana de Sayago que ya hemos visitado en una ocasión anterior para hablar de un culto prerromano existente en la Ermita de Nuestra Señor del Castillo, nos pone sobre la pista de que en esta población podemos encontrar un menhir, además de una estela, que son las manifestaciones que hoy traemos. El menhir no es de gran tamaño y se encuentra a escasos metros de la iglesia parroquial, como se puede apreciar en una de las fotografías. Desconocemos si era un megalito aislado o formó parte, en el pasado, de un conjunto. Es posible que hubiera más y éstos hayan ido desapareciendo, pues la piedras habrían podido ser reutilizadas en la construcción de muros o edificios, como ha ocurrido en otros tantos lugares, aunque esto no es más que una mera especulación por nuestra parte. La estela es de naturaleza funeraria, de época romana, y se encuentra junto al muro de la iglesia. En ella hay un símbolo astral o solar de clara influencia indoeuropea, muy extendido entre la iconografía céltica y que pervivió en el periodo romano.

Menhir de Fariza - Foto: ayuntamiento.org

Fuente: Hispania Epigraphica - eda-bea.es

Estela de esquema bipartito con cabecera semicircular rebajada, que presenta una rueda con 12 radios dextrorsos y botón central, enmarcada en un círculo. Campo epigráfico rehundido, con esquinas dobladas. La pieza presenta ligeras fracturas en la cabecera. Onomástica indígena. Texto: Medu/genae / Arron/is f(iliae) / an(norum) XX (De Medugena, hija de Arrón, de 20 años).


Estela romana de Fariza - Foto: flickr.com

 
Tweets por @IberiaMagica