sábado, 21 de octubre de 2017

La ancestralidad de Roncesvalles

Muchos topónimos guardan el significado de una realidad que va más allá de la simple apariencia o composición etimológica. Hoy traemos uno muy conocido, como es Roncesvalles, por ser la puerta de entrada a la Península, a través de los Pirineos, del conocido como Camino de Santiago francés. Gracias a los apuntes que extrajimos del libro Los peregrinos del Camino de Santiago, de Juan García Atienza, hemos conocido la etimología de esta localidad pirenaica, que le relaciona con la rosa o el espino, topónimos que ya sabemos que, en muchos casos, son la llave con la que descubrir una antigua sacralidad. Según García Atienza, tras estos topónimos se hallan petroglifos, dólmenes y otros antiguos elementos de esta naturaleza. Así, en los alrededores de Roncesvalles, se encuentran los dómenes de Epersaro, Arregi o Mediaundi, además de curiosas rocas, como la conocida como Puerta de San Juan, a la que seguramente podamos dedicar una ficha en un futuro, y un monasterio, que ya sabemos que solían situarse en antiguos eremitorios que, en muchos casos, a su vez ocupaban un lugar de culto precristiano.

Roncesvalles - Foto: mygola.com

Fuente: Los peregrinos del Camino de Santiago - Juan García Atienza.

Roncesvalles se llamó en francés Roncevaux, que quiere decir el valle de las espinas. Y en el viejo castellano de los navarros, Rozavals, el "Valle de las Rosas". No es la única llamada que encontramos en el Camino -y en numerosos lugares- a las espinas o a las rosas espinosas. Y, curiosamente, tales lugares suelen localizarse rodeando un lugar ancestral de virtudes escondidas, cercando la presencia de un conjunto dolménico, avisando la cercanía de una aglomeración de petroglifos o dando cuenta de la proximidad de un monasterio escondido entre las serranías, que fue construido en algún antiguo lugar de poder.


viernes, 20 de octubre de 2017

Grabados en el Dolmen de La Coraja, Aldeacentenera

Nos acercamos a la conocida, en el pasado, como Tierra de Trujillo, hoy comarca de Trujillo, al municipio de Aldeacentenera. Allí existe un curioso castro vettón, el castro de La Coraja, donde se halló un dolmen, el Dolmen de La Coraja, que es nuestro protagonista en esta ficha. Las películas de dibujos animados de Asterix y Obélix, basados en un famoso comic francés -Astérix el Galo- que se inició en 1959, nos hizo creer a muchos en la infancia que los antiguos galos o, los celtas en general, fueron los creadores de los dólmenes, menhires y demás megalitos, algo normal cuando veías a Obélix, con su gran fuerza, tallar y repartir menhires en un periquete. Con los años descubres que eso no es así, que éstos estaban mucho antes de ellos, a pesar de que muchas de estas construcciones fueran respetadas milenios después, en plena Edad del Hierro, teniendo el famoso ejemplo de Stonehenge, donde se dice que los druidas realizaban sus rituales y celebraciones. Pues en el Dolmen de La Coraja seguramente nos encontremos ante un caso similar, pues se hallaron evidencias de la Edad del Hierro, es decir, de la época vettona entre los ortostatos de este dolmen, como cerámica propia de esta época, lo que ha hecho creer que este megalito fue objeto de culto durante este periodo. Uno de los ortostatos, el número 2, conserva un bueno número de grabados, seguramente de los tiempos en los que este dolmen se construyó.

Foto: arqueolugares.blogspot.com

Fuente: Alfonso Naharro i Riera

En un castro extremeño de la Edad de Hierro ( La Coraja de Aldeacentenera, Cáceres) que descubrimos hace treinta años recogimos una cerámica pintada en rojo, el motivo era un guerrero ibérico con su falcata y a caballo que entregué al Museo de Cáceres… posteriormente aparecieron siete ortostatos colocados en un zócalo, el castro había sido excavado por un arqueólogo imprudente que no le dio mayor importancia a las siete lajas de pizarra a pesar de los grabados de cazoletas y pinturas rojas con que estaban decoradas. Después se supo que formaban parte de una habitación cuadrangular, reaprovechadas y respetadas como parte del culto a sus ancestros: El arqueólogo y profesor Don Antonio González Cordero se percató de los grabados, los analizó y descubrió que pertenecieron a la cámara de un dolmen situado en la proximidad, seguramente ‘in situ' por el material que encontraron, puntas de sílex y otros elementos típicos de esta cultura.

En una de las siete lajas de pizarra (ortostatos) se puede ver un sol, cazoleta con rayos, muy parecido a uno los grabados antes citados de San Lorenzo (San Juan, Ibiza). Los ortostatos de La Coraja están publicados en: “ Cuaderns de Prehistoria i Arqueología de Castelló (diputació de Castelló, nº 22 de 2001)” y ello ha sido una nueva brisa de conocimiento para el estudio de los grabados anteriores al Hierro en España donde las cazoletas sobrevivieron al dolmen y a los ancoriformes como veremos. Las gentes que habitaban La Coraja en la Edad del Hierro respetaron estas piedras pues ello les daba real reconocimiento de propiedad, el culto a los ancestros no se había roto a pesar de las diferentes gentes que habitaron allí, su respeto les daba fuerza ante cualquier avatar extraño, eran los sucesores pues recogieron la antorcha Divina, algo que es una constante en el Hombre, el arquetipo que hace crecer a la Humanidad.


Calco de los grabados del ortostato nº 2 - Foto: researchgate.net

Los Cirigüelos, El Real de San Vicente

Estamos a pocos días de llegar a uno de los grandes festejos ancestrales del año, el antiguo Samaín, el inicio de las tinieblas o del largo invierno en los tiempos primigenios de este festejo. Para nosotros, en la actualidad, es el momento que marca la mitad del otoño. Pero hoy no vamos a hablar del cercano momento en el que dicen que el mundo de los vivos y el de los muertos se entrecruzan de una manera más fluida o sencilla; hoy, nos acercaremos a ese momento, aún no muy cercano, en el que se concentran multitud de mascaradas, antecedentes o "primos hermanos" de las fiestas de carnaval que conocemos, que es el momento de mitad de invierno o antiguo Imbolc. En El Real de San Vicente, población de la comarca de Sierra de San Vicente, comarca que igualmente pocas fechas atrás visitamos en el blog, se celebran Los Cirigüelos, festejo que coincide con San Sebastián, unos días antes de las celebraciones de la Candelaria o de San Blas, que igualmente son una clara cristianización de estos antiguos festejos invernales.
En Los Cirigüelos aparecen tres tipos de personajes: los propios Cirigüelos que, con cencerros en su espalda, pretenden, como ocurre con el resto de cencerradas, despertar a la aletargada Naturaleza; La Hilandera, que pese al nombre del festejo, es el personaje principal, a la que lujuriosamente persiguen Los Cirigüelos; La Maravaca, que es el personaje que nos queda, y que no es otra cosa que el oscuro invierno que se resiste a la fecundidad que ha de venir con la ansiada Primavera, defendiendo a La Hilandera de Los Cirigüelos.
Esperamos poder visitar este pueblo, de bello entorno, en plena Sierra de San Vicente, en la que algunos dicen se hallaba el Monte de Venus de Viriato, y conocer el festejo de Los Cirigüelos. La estampa del El Real de San Vicente, en las faldas de la montaña conocida como La Cabeza del Oso, es espectacular. Volveremos a esta montaña, pues esconde una curiosa evidencia.

Los Cirigüelos - Foto: asociacionelpielago.blogspot.com

Fuente: asociacionelpielago.blogspot.com

El personaje central es la Hilandera, una mujer casada de ver mu buen ver, a las que los Cirigüelos, jóvenes vestidos con pantalón negro, camisa blanca, cencerros en la espalda y varios pañuelos en la cabeza, tratan de levantar la falda. La defiende la Maravaca, y en su defensa trata de quitar los pañuelos de la cabeza con una especie de tenedor de dos dientes. Según la tradición, al joven que descubriera la cabeza, le quitara el pañuelo, tenía que pagar una arroba de vino. Por ese motivo los Cirigüelos llevan cuatro o más pañuelos cubriendo su cabeza. Al final, cansados de que  La Maravaca les quite el pañuelo, los jóvenes cogen a éste y  le bañan en vino. Esto último sólo se simuló.
Los actores dieron la vuelta por todo el pueblo haciendo sonar los cencerros:  el  Barrio Bajo, Llanillo, Barrio Nuevo, Cotanillo de los Barberos,   la calle de Los Caños,  del Arroyo, por  el centro m édico hasta llegar a la Plaza. Los participantes Fueron ocho: La Hilandera, La Maravaca, y seis Ciriguelos. Aunque más estos últimos podian haber sido más.
En la Plaza Después de la representación el Ayuntamiento obsequio a todo el mundo, un refresco o un vino y frutos secos. Tanto en la Plaza como en el Barrio Nuevo, donde tambien se hizo la representación, se dijeron los dichos populares, en forma de romance, ocurridos a los propios jubilados en uno de sus viajes. 
Son bonitas estas tradiciones y entre todos tenemos que conseguir que no se pierdan, para lo cual se necesita la participacion de la gente y cuanta más mejor. Por eso estas celebraciones, en nuestra humilde opinión, se deben hacer los días que hay más personas en el pueblo.


El Real de San Vicente. Detrás la Montaña La Cabeza del Oso - Foto: senderosesotericos.wordpress.com



domingo, 15 de octubre de 2017

El ídolo de Lerilla, Zamarra

Seguimos trayendo ídolos-estela de la Edad del Bronce al blog. Estamos ante una de las manifestaciones más importantes, por el gran número de ejemplos que se han hallado, sobre todo en el occidente peninsular, además de por la interesante información que pueden darnos sobre las creencias y costumbres del final del segundo Milenio y principios del I a. C, a pesar de su complicada interpretación. Muchos de ellos nos recuerdan a menhires, con grabados, lo que ha hecho creer que pudiera ser que dichas piedras ya fueran utilizadas como megalitos en periodos anteriores al momento de ser grabados. En el caso que hoy traemos, el hallado en las inmediaciones del castro de Lerilla, de ahí que se conozca como Ídolo de Lerilla, en el municipio de Zamarra, de la comarca salmantina de Campo de Agadones, aparece principalmente tallada la parte superior, donde se aprecia claramente lo que sería un rostro humano, con una especie de tocado reticular en su parte superior que nos hace creer que pudiera estar representado a una individualidad apreciada por su propia comunidad, a modo de un sacerdote o chamán, de la etnia, o incluso, quien sabe si a una divinidad, pudiendo ser tanto una representación femenina, como masculina. No queremos caer en la fácil identificación con un rey o jefe del poblamiento de turno, a través de la cual siempre se quiere especular con la fácil conclusión de decir que esto demostraría una clara jerarquización de esta sociedad, aunque en muchas ocasiones, es también una de las interpretaciones que se realizan. Hemos de decir que estamos en una zona, la cercana a Sierra de Gata, en el Sistema Central, donde se hallaron bastantes ídolos en una y otra vertiente. En este caso estamos en la vertiente septentrional o salmantina.

El Ídolo de Lerilla se encuentra en la Casa de Cultura de Ciudad Rodrigo - Foto: historiadesdebenavente.blogspot.com

Fuente: historiadesdebenavente.blogspot.com

Uno de los ídolos-estela del norte de la Sierra de Gata es el ejemplar procedentes del castro de Lerilla (Zamarra), hoy en la Casa Municipal de Cultura de Ciudad Rodrigo. 
La figura antropomorfa está realizada sobro un bolo de diabasa de forma apuntada, de unos 110 x 39 cm. La técnica de ejecución ha sido, en su mayor parte, el piqueteado, que ha dejado un surco en forma de “U”, con la excepción de los brazos y las manos, realizados mediante incisión profunda que ha dejado un curso en forma de “V”. 
La representación humana se centra en la parte superior de la pieza, habiéndose dibujado la cara de forma acostumbrada. Sobre el rostro lleva una especie de tocado reticular, coronado, a su vez, por trazos lineales que lo contornean. Debajo del rostro, insinuando el cuello y parte superior del tronco, se han realizado dos líneas curvas concéntricas, similares a las del ídolo de Ciudad Rodrigo (Museo Arqueológico Nacional), si bien en el de Lerilla no se ha dibujado enteramente el tronco. Los brazos son muy pequeños y cortos, terminando en largas manos, todo ello muy esquemático. Hacia la base del tercio superior de la pieza se ha grabado una línea horizontal que recuerda a la de los ídolos de Hernández Pérez y de Salvatierra de Santiago (Cáceres), lo que se ha interpretado como un posible cinturón. 


Representación del Ídolo de Lerilla - Foto: historiadesdebenavente.blogspot.com



viernes, 13 de octubre de 2017

Leyenda del Cerro Garabitas, Madrid

Los lectores de este blog ya saben que andamos tras las huellas de leyendas, ritos, mitos o evidencias de la Antigüedad y de la Prehistoria en la Península Ibérica o, si hablamos de cultos o evidencias actuales, que éstas tengan, más o menos, claras raíces o reminiscencias en aquellos tiempos, como ocurre, principalmente, con muchos festejos y romerías de la actualidad que vamos aportando a este espacio. Hoy, sin embargo, no nos remontamos nada lejos en el tiempo, pues la leyenda que traemos y que, como algunos otros lugares, hemos conocido gracias a nuestro amigo Daniel Salmador, a quien desde aquí damos las gracias, se dice no va más allá, seguramente, del siglo XIX, según hemos podido leer. Nuestra razón de traer este lugar y esta leyenda, es la de que, pese a su cercano origen, nos recuerda a alguno de esos cerros o montañas sacralizados en la Antigüedad, donde moraban los dioses y alrededor de los cuales existían leyendas de todo tipo, aunque muchas de ellas con elementos comunes que, en cierto modo, las emparentaban a unas con otras. En nuestro ejemplo de hoy, no son divinidades, ni encantadas, las protagonistas, sino las almas de los difuntos madrileños, según nos dice la leyenda, las que pasan por el Cerro Garabitas camino del cielo, de donde algunos afirman que puede venir el famoso dicho "de Madrid al cielo".
Hemos de decir que el Cerro de Garabitas es un estupendo mirador, en La Casa de Campo, un conocido y extenso bosque perteneciente a la ciudad de Madrid, con 677 metros de cota y que fue un importante lugar estratégico durante la última Guerra Civil.

Vista desde el Cerro Garabitas - Foto: madridamiles.wordpress.com

Fuente: Madripedia

El cerro de Garabitas se halla en la Casa de Campo. Se dice que las almas de los que han vivido y muerto en Madrid se concentran en este lugar tras su fallecimiento y durante la madrugada emigran al más allá. Muy pocos son los que han podido ver este fenómeno consistente en una especie de nube de color violácea y que se eleva lentamente hacia el infinito. Momentos antes se pueden ver unas pequeñas lucecillas, correspondientes cada una de ellas a un alma, que vagan entre las ramas de los árboles, como intentando aferrarse a este Madrid, como no queriendo marcharse. Por eso hay quien dice que la frase "de Madrid al cielo" tiene su origen en esta leyenda.



Grabados rupestres del Pico del Arrobuey, Caminomorisco

Volvemos a una de nuestras comarcas predilectas, a Las Hurdes; y lo hacemos para dejar constancia, de nuevo, de unos grabados rupestres: los petroglifos del Pico del Arrobuey, en su vertiente perteneciente al concejo de Caminomorisco, en la conocida como Sierra de Horno. Estamos, como en el caso del Tesito de los Cuchillos de la alquería de Castillo, que trajimos al blog, ante una representación de armas: una espada, dos cuchillos o dagas más cortas, un scramasax y parte de otro. En cuanto a su cronología y posible significado han sido, como suele ocurrir ante estas evidencias, muchas las hipótesis planteadas. Se ha hablado de su pertenencia a la Edad del Bronce, en concreto, emparentando estos grabados a las representaciones de armas de las estelas de guerrero típicas del suroeste ibérico; también se habló de la Edad del Hierro, pero la ausencia de tipos afalcatados, de cuchillos curvos o de espadas de antenas, en estos grabados, descartó esta hipótesis; se habló también del periodo romano, emparentando estos petroglifos al caso ya citado del Tesito de los Cuchillos, también de Las Hurdes, perteneciente a dicho periodo histórico; y, por último, una serie de detalles han hecho creer que, verdaderamente, fueron realizados durante el periodo visigodo, como la propia representación del scramasax o sax -como también se le conoce-, siendo ésta un arma blanca típica de tribus germánicas, como la de los francos, la de los sajones o, en el que sería propio del presente ejemplo, la de los godos. Parece que ésta es, por tanto, su verdadera naturaleza. Hemos de decir que, si no se hace nada pronto, estos grabados, junto a un cortafuegos realizado en el monte, corren peligro, pues no se encuentran protegidos en la actualidad como deberían.
En cuanto a su posible significado, dejemos que Antonio González Cordero nos cuente, a través de las siguientes líneas extraídas del último número de la Revista Las Hurdes -nº 35, Época III, julio de 2017-, de la que extraemos también sus fotografías. Resulta muy curiosa la vinculación que realiza con romances y leyendas donde aparece la figura del último rey godo, antes de la llegada de los musulmanes, figura histórica que también se relaciona, por parte de la leyenda, con la no lejana población de Ciudad Rodrigo.




Fuente: Antonio González Cordero, "Los grabados del pico del Arrobuey" - Revista Las Hurdes, nº 35 -julio 2017

No hay pues una idea clara de su significado, ni de la intención de los grabadores, tan sólo una observación detallada del lugar donde se hallan puede ayudarnos a esclarecer parte del misterio que encierran estas figuraciones. En ese sentido, resulta obvio que varios conjuntos comparten ubicación, al reiterar su presencia junto a caminos, circunstancialmente algunos de los más antiguos, es decir, aquellos que con economía de tiempo y esfuerzo permitían desde tiempo inmemorial comunicar el interior de la comarca e incluso atravesarla.
Tal exposición, manifestaría a nuestro juicio un deseo explícito de ser visto, lo cual cabría interpretar, a tenor del significado intrínseco del armamento, como una advertencia para quienes transitan por estas sendas, cobrando sentido así la críptica frase cincelada en el Teso de los Cuchillos -"Arma Mea Cave" (guárdate de mis armas)-.
Otra historia es explicar por qué razones gentes de un mundo que parecía ajeno a Las Hurdes irrumpen repentinamente en su historia legándonos un conjunto de manifestaciones que de otra forma se podría entender como tentativas de establecer delimitaciones territoriales. ¿son acaso expratriados, refugiados, o simplemente transeúntes ocasionales?, posiblemente nunca lo sepamos, pero lo cierto es que protagonizaron uno de los fenómenos más singulares de la iconografía hurdana, y tal vez sin querer, alimentaron los romances y leyendas que muchas veces oí recitar, como probablemente las oyó Romualdo Martín Santibáñez, como aquella que habla del periplo de Don Rodrigo y los últimos guerreros de un reino derrotado, cuyos pasos se pierden en las fragosidades de estas montañas.





domingo, 8 de octubre de 2017

Estela antropomorfa del Cerro del Obispo, Castillo de Bayuela

Nos acercamos a la comarca de Sierra de San Vicente, la cual toma el nombre de una sierra que es como una especie de brazo que desciende, en perpendicular, desde la Sierra de Gredos, hacia el meridiano, muy cerca de la unión de esta última con la Sierra de Guadarrama, todas ellas, a su vez, pertenecientes al extenso Sistema Central, al cual dedicamos una ficha el pasado mes de junio. En la Sierra de San Vicente hay autores que sitúan el mítico Monte de Venus, donde las fuentes clásicas afirmaban que Viriato instalaba su campamento de invierno, a la espera de que la primavera trajera nuevas campañas militares contra el invasor llegado de la Península Itálica.
Nos encontramos, por tanto, en un lugar lleno de Historia, tierra de antiguo vettones, por lo que son abundantes los verracos, esas esculturas zoomorfas tan características de este antiguo pueblo céltico y, dentro de esta abundancia en testimonios, destaca, por encima de todos los lugares de esta comarca, la población y el municipio de Castillo de Bayuela. Allí, muy cerca de un antiguo castro vettón, el castro de El Cerro del Castillo -un topónimo que se repite ante evidencias de antiguos poblamientos- se halló la Estela antropomorfa que hoy traemos, en concreto ésta se encontraba en el conocido como Cerro del Obispo. Estamos ante una estela de guerrero, aquéllas que tan características fueron en la Edad del Bronce y que tan extendidas estaban por el suroccidente peninsular. En concreto, éstas se dividen en cuatro grupos, delimitados por cuatro zonas geográficas: I- Sierra de Gata, II- Valle del Tajo – Sierra de Montánchez, III- Valle del Guadiana – Valle del Zújar y IV- Valle del Guadiana. La del Cerro del Obispo, de Castillo de Bayela, se encontraría dentro del grupo II.
Por el gran tamaño de la misma, 2,07 metros, se piensa pudo ser un menhir en origen, habiéndose convertido, mucho después, en estela cuando se realizó el grabado, en el Bronce Final, entre los siglos X-VII a.C.

Foto: bloghistoriadelarte.wordpress.com


Fuente: David Gutiérrez Pulido - bloghistoriadelarte.wordpress.com

La cara principal muestra un dibujo esquemático con la representación de un antropomorfo (1,13cm). En la parte superior dos cazoletas flanquean una línea vertical con un ancho más o menos uniforme que abarcaría desde la cabeza hasta la pelvis. Bajo las cazoletas una línea horizontal marcaría la diferencia entre lo que sería el rostro con el cuerpo. Los hombros lo conforman a su vez otra línea horizontal que se unen con los brazos en ángulo recto ligeramente curvados, y estos brazos caen en dos líneas verticales, paralelas al cuerpo hasta la zona de la pelvis aproximadamente, siendo el brazo derecho ligeramente más largo que el izquierdo (tras la limpieza de la piedra se pudieron observar tres trazos paralelos a la altura de la mano izquierda que indicarían los dedos de la mano).
A la mitad de la línea del cuerpo, sobresale hacia la derecha un surco cuya terminación se ensancha. Desde la pelvis se marcan las dos piernas que se abren en forma de U abierta, cuya terminación en los pies se estrechan ligeramente. La pierna izquierda resulta algo más corta que la derecha, y su terminación es ligeramente curva hacia la derecha marcando así la forma del pie o la disposición de caminar.
El grabado del dibujo está realizado mediante la técnica de incisión, la cual posee una sección en forma de U abierta. Este grabado está rehundido de forma más aparente en su parte superior (aproximadamente 4mm) y decrece hasta hacerlo casi inapreciable a medida que se aproxima a la parte inferior.


Lugar en el que se halló la Estela de Castillo de Bayuela - Foto: bloghistoriadelarte.wordpress.com



sábado, 7 de octubre de 2017

El Ídolo oculado de la Cueva de Belda, Cuevas de San Marcos

Nos acercamos a Cuevas de San Marcos, en la comarca de Antequera. Allí, en la Cueva de Belda se halló un Ídolo oculado que ha sido adscrito al periodo Calcolítico. Según se dice, podría estar representando a una deidad, posiblemente relacionada con el culto a la fertilidad, pues nos encontramos en un periodo en el que el ser humano ya vivía de forma sedentaria, practicando la agricultura, con lo que no sería, en un principio, descartable dicha posibilidad. Igualmente se dice que podría haber sido un amuleto-protector, pero ya sabemos que sobre creaciones de este tipo, procedentes de la Prehistoria, es muy poco lo que sabemos, aunque, quizás, no se encuentren lejos de la realidad todo este tipo de especulaciones. Sólo sus creadores, y las gentes que lo poseyeron, lo saben.

Foto: cuevadelapileta.blogspot.com

Fuente: ceres.mcu.es

Ídolo-placa de falange con forma bitriangular, simulando una figura femenina, resaltando elementos de este sexo, como la presencia de protuberancias a modo de los senos de la mujer y en la parte media-inferior en forma de triángulo invertido, el pubis de la mujer. En la cara anterior presenta incisiones en forma de ondas simulando los ojos. La cara anterior y laterales están pulimentadas y grabadas con un objeto punzante. Se puede apreciar un ojo completo, con la pupila marcada por un punto central, y parte del otro; a su alrededor, unas finas incisiones representan las pestañas. Debajo de cada ojo cuatro líneas onduladas en la parte inferior, más gruesas, señalan la zona del triángulo sexual.

Foto: ceres.mcu.es

lunes, 2 de octubre de 2017

La Cueva de Urallaga y la Ermita de la Magdalena, Galdames

Traemos un nuevo ejemplo de simbiosis entre antigua cueva y ermita, que siempre nos hace sospechar que puedan existir elementos de culto más antiguos al de la propia ermita. Estamos en Vizcaya, en la comarca de Las Encartaciones, donde, en el municipio de Galdames, junto a los montes de Grumerán, se hallan la Cueva de Urallaga y la Ermita de la Magdalena, un pequeño oratorio junto al espectacular arco de entrada a esta cueva. Nada se dice, en relación a ella, con respecto a huellas sacras de un pasado más lejano, más allá de la existencia de una leyenda; de la existencia, igualmente, de la propia ermita, construida de nuevo tras ser destruida el siglo pasado y cuyo anterior templo, en las fuentes, no se remontaba más allá del siglo XVIII; la bella ubicación, con un arroyo que nace de la propia cueva, una zona con fama de manantiales, pues ya sabemos que muchos de éstos eran sacralizados desde antiguo por su importancia; y, por último, la existencia de una romería en la actualidad a la ermita, cada 22 de julio.
El interior de la cueva natural, fue explotada en los siglos XIX y XX como mina de hierro, pero aún así guarda gran encanto. En el entorno abundan los robles, grandes encinas, además de avellanos y serbales.

Foto: 3.bp.blogspot.com

Fuente: Iñigo Muñoyerro, 13/02/2017 - elcorreo.com

Cuervos, grajos y palomas anidan en el techo. Nos sorprenden con sus zureos, graznidos y silbidos reprobatorios.
Al anochecer es otro cantar. Los murciélagos vuelan a cientos en busca de insectos. Los búhos ululan y el bosque cruje de manera amenazadora. Es la hora de paseo del suicida Almanegra, condenado a vivir eternamente en la oscuridad de la caverna. El escritor encartado Antonio Trueba lo cuenta en su libro 'De Flor en Flor'. Nos sacude un escalofrío. Cae la luz y es hora de marcharse.


viernes, 29 de septiembre de 2017

Cueva de La Ermita y Ermita de San Pelayo, Hortigüela

Volvemos a la comarca de Sierra de la Demanda, a uno de los lugares más importantes dentro de la mitología castellana, pues nos acercamos a un paraje, que se encuentra prácticamente al lado del Monasterio de San Pedro de Arlanza, aquél que fue fundado por el mismísimo Fernán González. Muy cerca se encuentra un peñón, con los restos, en su parte superior, de la conocida como Ermita de San Pelayo y, a sus pies, la Cueva de La Ermita, que según se dice fue el antiguo eremitorio, alrededor del cual, posteriormente, se construyeron la ermita y el monasterio. En la Cueva de la Ermita o de San Pelayo, como también se la conoce, se hallaron restos de neandertales, y se cuenta, no se sabe si es o no leyenda, que tanto la ermita. como la cueva, estuvieron comunicadas. Sobre restos prehistóricos, ya propios de nuestra especie, en forma de pinturas rupestres u otras huellas que puedan mostrarnos algún elemento cultual, que son los que por aquí buscamos, nada se dice, pero esa simbiosis de un peñón, con ermita y cueva a sus pies, más la existencia de los restos, muy cercanos, del que fue un importante monasterio medieval y multitud de leyendas, igualmente medievales, pero que pudieran haber sustituido a otras anteriores, nos han hecho considerar que había que traer este lugar a Iberia Mágica. Pero, que sean los conocedores del lugar quienes nos cuenten.

Cueva de La Ermita o de San Pelayo - Foto: panoramio.com

Fuente: Javier Iglesia Aparicio, condadodecastilla.es

A escasos metros del monasterio de San Pedro de Arlanza, por un camino que atraviesa un frondoso bosque de encinas, sabinas y carrascas, se encuentran las ruinas de la ermita de San Pelayo o San Pedro el Viejo de Arlanza.  Situada en lo alto de un peñón, desde ella se divisan unas fabulosas vistas del río Arlanza. 
Su antecedente inmediato es la Cueva de La Ermita o de San Pelayo, situada varios metros más abajo, descendiendo por la abrupta ladera que mira al río. En esta cueva se han hallado restos de Homo neandertalensis. Puede que también fueran ocupadas por eremitas de la Alta Edad Media y es más que factible que sea en esta gruta donde se sitúe la sección de El Poema de Fernán González en la que el conde Fernán González, persiguiendo un jabalí blanco, encontró una cueva santa donde habitaban los eremitas Pelayo, Silvano y Arsenio. Allí Pelayo profetizó al conde castellano su victoria sobre las huestes cordobesas.
[...] Según Enrique Flórez, quien escribe en el siglo XVIII, esta ermita estaría comunicada por una abertura a modo de silo con la Cueva de La Ermita que se encuentra más abajo:

"Debajo de esta ermita hay una gran cueva de larga concavidad, a la cual se baja por una boca a modo de silo desde dentro de la ermita, y en la misma cuesta hay otra puerta o ventana exterior hacia el río, pero de entrada muy difícil y peligrosa en el tiempo presente."

Es factible que siendo la cueva el eremitorio original estuviera comunicada con la ermita facilitando así la subida y bajada de los monjes y aprovechando la cueva como almacén o habitaciones adicionales. Hoy en día no se puede apreciar rastro de dicha comunicación. Seguramente solo una intervención arqueológica pueda arrojar luz sobre esta pregunta.


jueves, 28 de septiembre de 2017

Pozo Airón del Castillo de La Mota, Medina del Campo

Seguimos buscando evidencias de nuestro dios predilecto: Airón, sin que se nos enfaden las demás divinidades. Nos acercamos a una antigua y bien conocida villa castellana, que hunde sus raíces en la Edad del Hierro, habiendo sido fundada por los antiguos vacceos, como es Medina del Campo. En esta población, cabeza de la comarca a la que da nombre -Tierras de Medina-, se encuentra el Castillo de La Mota, en cuyo interior se halla, entre varios pozos existentes, un Pozo Airón, que es nuestro protagonista de hoy. Luis Quiñones de Benavente, en su entremés El Borracho, nos habla en pleno Siglo de Oro, de este pozo y de una joven que fue arrojada a él y que, el autor que hoy traemos, Miguel Zorita Bayón, conecta, a pesar de la cercanía de esta referencia literaria, en un contexto cristiano de la ya Edad Moderna, este hecho narrado con las personas y objetos arrojados a estos pozos o lagunas consagradas a antiguas divinidades, como el dios Airón. Seguramente Luis Quiñones de Benavente no estaba haciendo otra cosa que, citar de pasada en su obra, un antiguo romance, que a su vez podría estar hundiendo sus raíces en tiempos muy pretéritos, cuando existía dicha ritualidad alrededor de las divinidades de los avernos, situados en las profundidades de pozos, lagos o simas; así, de este modo, no nos encontramos con un caso único, pues son muchas las leyendas de este tipo que se dan en otros "pozos airones", como bien nos explica Miguel Zorita Bayón.

Castillo de la Mota, lugar en el que existe, según se dice, un Pozo Airón - Foto: megaconstrucciones.net

Fuente: Miguel Zorita Bayón -entrevista en el programa radiofónico Luces en la Oscuridad, 22/09/2017-

Sin remitirnos a leyendas tan lejanas, en los propios entremeses, conocidos de nuestro Siglo de Oro, como por ejemplo uno de Luis Quiñones de Benavente, en el siglo XVII, habla también de un Pozo Airón; en concreto, habla de un Pozo Airón en Medina del Campo. Los pozos airones se encuentran repartidos por casi toda la geografía española. Hablábamos de Cuenca, pero ahora nos trasladamos a Valladolid, y en este romance, concretamente, habla de una muchacha que cae al pozo y dice algo así como: 

En la torre de Babel,
junto a Medina del Campo,
a una dama hermosa y rica
en el pozo Airón la echaron.
Nunca más salió a ver luz;
y lastimados del caso,
pretendieron cierto día
sacarla cinco soldados.
Entraron los dos por ella;
mas estaban tan abajo,
que alcanzarla no pudieron.
Pero los tres en él quedaron...

Es decir, que incluso, cuando se habla de una muchacha, es curioso este detalle, a la cual arrojan, echan al pozo; aquí, por tanto, se habla de que se echan muchachas al pozo. Incluso cuando se las quiere rescatar, los que van caen también y acaban muertos, por así decirlo, dentro del pozo......(Pedro Riba, presentador del programa:) como si se pagara un tributo. [...] (Miguel Zorita de nuevo) pero sigue latente lo de arrojar personas, o mujeres, en este caso, dentro de los pozos.


miércoles, 27 de septiembre de 2017

Cueva de Trómbalos o de Nuño, Anguiano

Hace seis días estuvimos en Anguiano, hablando de la antigua sacralidad existente alrededor del Monasterio de Valvanera, justo a los pies de la antigua montaña sagrada de San Lorenzo. Hoy volvemos para hablar de una cueva, que tiene su leyenda, una leyenda que, además, conecta con la del propio monasterio, pues vuelve a aparecer la figura de Nuño como protagonista. En concreto estamos hablando de la Cueva de Trómbalos, que fue a la cueva a la que se retiró, como ermitaño, para huir de la vida delictiva que llevó hasta ese momento y es aquí donde queremos dejarnos llevar por la intuición, como en tanta otras ocasiones, con el riesgo que ello supone. No hemos encontrado ninguna referencia en cuanto a la posible existencia de alguna huella sacra en ella, en forma de cazoletas, pinturas rupestres o leyendas brujeriles, por lo que entendemos que es posible que no exista nada más allá de la propia leyenda perteneciente a la mitología cristiana, pero el resto de elementos que confluyen en ésta (culto junto a un roble y una fuente cercana a la cueva), nos hacen sospechar que esta cueva pudiera esconder, tras la leyenda cristiana, igualmente un pasado sacro que desconocemos, con lo que desde aquí, volvemos a pedir la colaboración de quien conozca más detalles sobre ella, para descubrir si pudiéramos estar, o no, en lo cierto.
Como anécdota diremos, tal y como se puede leer tras estas líneas en el texto aportado como fuente, que Nuño era originario, según se nos cuenta, de Montenegro de Cameros, precisamente el municipio que visitamos ayer tras el rastro del dios Airón.

Cueva de Trómbalos o de Nuño - Foto: ayuntamientodeanguiano.org

Fuente: Las formas locales de la vida religiosa. Antropología e Historia de los santuarios de La Rioja - Óscar Calavia Sáez

El lugar de Valvanera, presentado como "lugar de horrendo", inhabitable desde antiguo, es refugio de fieras y de una "astutísima serpiente". Nuño Óñez, hmbre perversísimo, ladrón y homicida, natural de Montenegro de Cameros, se arrepiente de su vida viendo un día orar a un labriego en el momento en que se disponía a asaltarle. A partir de entonces, lleva vida de eremita en la cueva de Trómbalos, junto a Anguiano. Instala en ella un pequeño oratorio de madera dedicado a Sta. Columba. Vive con su hijo pequeño que un día, al bajar a por agua por la pared de roca, se despeña y muere. Sabiéndose su santa vita por los alrededores, un varón justo, el sacerdote Domingo (que se dice natural de Brieva) llega a su cueva para compartir el retiro. Cuando Domingo está ausente, Nuño recibe en sueños la visita de un ángel que le dice: "Nuño, despierta; deja la cueva de Trómbalos y vete a Valvanera. hallarás un gran roble que sobrepuja en elevación a los demás árboles. A sus pies, una fuente de aguas perennes y cristalinas cuyo caudal no sufre aumento ni disminución. Dentro del árbol hay varios enjambres de abejas que allí labran sus paneles. Cortarás el árbol, construyendo en aquel sitio un altar a la Virgen María, haciendo del mismo tronco una imagen de Nuestro señor Crucificado. Tiene el árbol una cavidad, y en ella sobre un enjambre de abejas y panales, de cuya miel te alimentarás en ese tiempo, una imagen de la Virgen María, e igualmente muchas reliquias de santos, que en otro tiempo fueron escondidas".




martes, 26 de septiembre de 2017

Un Pozo Airón que predice tormentas, Montenegro de Cameros

Hace tiempo que no traemos testimonios de una de nuestras divinidades favoritas: el dios Airón. Para ello nos acercamos al corazón de la antigua Celtiberia, a tierras sorianas, en concreto a Montenegro de Cameros, en la comarca de Tierra de Cameros, una comarca que, salvo en lo que hace referencia a este municipio, se encuentra en su totalidad en La Rioja. Allí existe un Pozo Airón con el que, según se narra en una copla, a través del rugir de sus profundidades, se pueden predecir incluso tormentas. Una vez más vemos que estamos ante un dios de inframundo con muchas facetas. No conocemos, aún, in situ el lugar, ni tampoco hemos encontrado ninguna imagen de este Pozo Airón, con lo que ilustramos la entrada con una foto de este bello pueblo, donde se aprecia, al fondo, lo que creemos puede ser la montaña llamada Peñacerrada -que nos corrija el lector si no es así-, a la que la copla atribuye, igualmente, protagonismo en dicha faceta meteorológica.

Montenegro de Cameros - Foto: sorianitelaimaginas.com

Fuente: La maldición de los santos templarios - Rafael Alarcón Herrera

La capacidad de los genios acuáticos para, mediante la "magia simpática", atraer el agua del cielo era una cualidad muy apreciada en zonas donde la lluvia escaseaba. El refranero meteorológico popular, todavía conserva algunos ejemplos de la relación de estos númenes de los pozos con el agua del cielo y su capacidad de augures favorecedores; así en Montenegro de Cameros (Soria) repiten:

¡Serranico, serranico!
Cuando brama el pozo Airón
y responde Peñacerrada,
dicen los de Montenegro:
¡toma la alforja y a casa!

Queriendo indicar que determinados ruidos que se escuchaban en el pozo Airón, en conjunción con el retumbar de truenos en la Peñacerrada, eran seguro indicativo de que se avecinaba tormenta.


viernes, 22 de septiembre de 2017

La luz equinoccial en iglesia de Santa Marta de Tera, Santa Marta de Tera-Camarzana de Tera

Acabamos de cruzar uno de los equinoccios, el de otoño, en nuestro hemisferio norte. Como ocurre en estos momentos que marcan el paso de una estación a otra, ya sean equinoccios o solsticios, el conocido como astro rey busca iluminar distintos elementos, en lo que no parece una mera casualidad y que demuestra una gran precisión a la hora dar vida a distintas creaciones. Muchos de los constructores de iglesias y templos, como lo hicieron antes los de dólmenes, crómlechs y menhires, situaban sus creaciones de forma que cualquiera de estos cuatro momentos clave en el año, el Sol pudiera iluminar un lugar concreto con una fuerte carga simbólica.
Así tenemos un ejemplo más en la iglesia románica de Santa Marta de Tera, población perteneciente al municipio zamorano de Camarzana de Tera, en la comarca de Benavente y Los Valles. Iniciemos la nueva estación en Iberia Mágica con esta llamativa conjunción entre luz solar y capitel.

Foto: historiadesdebenavente.blogspot.com

Fuente: historiadesdebenavente.blogspot.com

Cada equinoccio, un rayo solar ilumina el capitel del alma salvífica, situado en el presbiterio, en el lado de la Epístola. Se trata de un fenómeno similar al de otros templos, como el de San Juan de Ortega (Burgos), sin duda uno de los más conocidos.
En los últimos años muchos son los curiosos y estudiosos que se desplazan a Santa Marta para presenciar el fenómeno. Se ha podido presenciar hace unos días en el equinoccio de primavera. Pero volverá de nuevo en otoño. En primavera tiene lugar a las 9,00 h. de la mañana y en otoño a las 10,00 h., por aquello del cambio de hora.
De todos modos, no hay que esperar tanto para ver la iglesia, una joya en el Camino de Santiago por el valle del Tera desde Benavente hacia tierras de Sanabria y, desde aquí, por Orense, a Compostela.
La imagen del Santiago peregrino, con bordón y zurrón en banderola, con vieira prendida, nos indica el Camino de las Estrellas.



Escudo de Camarzana de Tera


jueves, 21 de septiembre de 2017

Antigua sacralidad alrededor del Monasterio de Valvanera, Anguiano

Nos acercamos a los pies del Monte de San Lorenzo, el cual ya visitamos en los inicios de este blog, hace más de ocho años. Estamos en la Sierra de la Demanda, en el término municipal de Anguiano, donde se celebra la famosa danza de los danzadores de zancos. Allí, como decimos, se encuentra el Monasterio de Valvanera, el cual tiene una leyenda, como tantas otras existentes en multitud de lugares, de aparición de una imagen de la Virgen, Nuestra Señora de Valvanera, según la cual se dice que un tal Nuño, que posteriormente fue santificado, la halló, junto a una fuente de agua que se decía milagrosa, que se encontraba a los pies de un roble. Encontramos ahí, claramente, dos elementos de culto ancestral, como son el árbol -más concretamente el roble, con la gran sacralidad que éstos tenían- y una fuente o manantial de agua. Este lugar fue el escogido para construir el citado monasterio. Como hemos dicho, nos hallamos a los pies del Monte de San Lorenzo, una antigua montaña sagrada para los antiguos moradores de aquellas sierras del Sistema Ibérico, con lo que detrás de este mito cristiano, a buen seguro, como siempre decimos, se esconden cultos mucho más antiguos. Ya sabemos que San Lorenzo, según muchos investigadores, supuso la cristianización del dios Lug.
Hemos de decir que existe una hipótesis etimológica, que dice que Valvanera derivaría de la expresión latina "Vallis Venaria", que podría significar "Valle de Venus", aunque otros autores lo traducen como "Valle de las Venas" de agua, por los manantiales existentes, como el mencionado.
Extraemos unas líneas de la Guía de la España Mágica, de Juan García Atienza, un libro tan importante, en su momento, para la creación de este blog, y del cual hacía tiempo que no traíamos alguna referencia a Iberia Mágica.

El Monasterio de Valvanera y la Montaña de San Lorenzo al fondo nevada - Foto: vinoturismorioja.com

Fuente: Guía de la España Mágica - Juan G. Atienza

El escudo de Valvanera no es menos significativo que el mito, en lo que a simbolismos se pueda referir. Una reproducción de ese escudo, que se encuentra en la sillería del coro de San Benito el Real de Valladolid, nos muestra un árbol en cuyo tronco surge una estrella de cinco puntas: el pentáculo de Salomón sustituye a la Virgen en la representación heráldica, lo que la encuadra en un marco de sabiduría tradicional que queda avalada, en el mismo escudo, con la figura de un león que parece guardar el árbol. No hay que olvidar que el valle entero guarda, más o menos escondidos entre robles y hayas, restos de antiguas explotaciones mineras, algunas de las cuales pudieron ser de época prerromana. Se impone la asociación de las explotaciones mineras con un determinado tipo de conocimiento superior, porque sucede en lugares muy distintos -en el Bierzo leonés, en la Andalucía tartesia-  siempre la reminiscencia de viejos cultos se une a las manifestaciones más o menos ocultistas y a la explotación de recursos minerales llevada a cabo en una antigüedad indeterminada. No hay que olvidar tampoco que los oficios mineros van a menudo unidos a ritos iniciáticos arcaicos y, sobre todo, a la marginación, voluntaria o involuntaria, de los que se dedicaban a estos oficios. Aquí, en torno al santuario, es perfectamente posible detectar también restos casi extinguidos de antiguas ferrerías que muy bien pudieron estar en funcionamiento, como las del Bierzo, en la misma época en la que los primeros ermitaños comenzaron a poblar el lugar en busca, por un lado, de la paz espiritual y, por otro, de conocimientos considerados como peligrosos en el ámbito social de un tiempo mal conocido y peor interpretado.



 
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